Si manejáramos carro como japoneses Eduardo Behrentz

Si manejáramos carro como japoneses

La conducción verde es una estrategia efectiva para reducir la contaminación atmosférica y en Japón se ha convertido en una consigna para combatir la contaminación ambiental. ¿Sabe usted cuánto podríamos ahorrar si manejáramos carro como japoneses? a continuación conocerá algunos datos de su interés al momento de ahorrar.

Durante el desarrollo de su tesis doctoral de Ingeniería en la Universidad de los Andes, Robinsson Rodríguez llevó a cabo mediciones de las emisiones de gases contaminantes producidas por la flota vehicular bogotana. Haciendo uso del denominado modelo de potencia específica vehicular (VSP, por sus siglas en inglés), este investigador estableció la relación que existe entre dichas emisiones y la forma en que el vehículo es operado. Posteriormente, se estimó la generación de los mismos agentes tóxicos que se causarían si el patrón de conducción no fuese el observado en Bogotá sino aquel que se considera representativo de las condiciones de manejo en otros lugares del mundo, incluyendo diferentes zonas de Estados Unidos, Europa y Japón.

Para el caso de automotores privados, si el bogotano promedio manejara como un japonés promedio, las emisiones de sustancias como hidrocarburos y óxidos de nitrógeno podrían reducirse hasta en un 25 por ciento. Para el dióxido de carbono (el principal causante del efecto invernadero), tales reducciones serían cercanas al 15 por ciento. Esto, a su vez, se traduciría en beneficios económicos y de salud que superan los 1.000 millones de dólares anuales. Adicionalmente, si manejáramos al estilo japonés nos ahorraríamos 85 millones de galones de gasolina, equivalentes a unos 200 millones de dólares anuales.

Estos guarismos muestran la importancia del concepto conocido como conducción verde, el cual tiene que ver con esquemas de capacitación y entrenamiento para conductores de todo tipo de vehículos (privados, taxis, motocicletas, buses de servicio público) que pretenden lograr en estas buenas prácticas de operación, incluyendo un ciclo de manejo menos agresivo y que se encuentre libre de aceleraciones intensas y detenciones abruptas. A través de dicho mecanismo, que ha sido implementado exitosamente en diversas partes de Europa y América del Norte, se pueden lograr grandes ahorros de combustible, así como significativas reducciones en las emisiones de gases contaminantes del aire, con los consecuentes beneficios económicos y sociales.

Los resultados de la investigación en referencia muestran que la conducción verde puede ser una de las estrategias más costo-efectivas para reducir la contaminación atmosférica en una ciudad como Bogotá, lo que es particularmente cierto si este tipo de medidas se enfocan y priorizan en vehículos de carga pesada, así como en aquellos que no cuentan con filtros y otros sistemas de control de emisiones. Lo anterior, gracias a que la inversión y esfuerzo para poner en práctica un programa de entrenamiento de conductores tienen el potencial de generar billonarios beneficios, en cuantías comparables a todo el presupuesto distrital que se le asigna al sector de movilidad. Esto contrasta con otras medidas, tales como el uso de tecnologías y combustibles limpios o la ampliación y fortalecimiento de la infraestructura para el transporte, las cuales tienen amplia capacidad de mejorar las condiciones de calidad del aire pero requieren procesos bastante más complejos, costosos y demorados.

Un mensaje, entonces, para nuestras autoridades de ambiente y movilidad. En su urgente búsqueda de victorias tempranas, y en el marco de presupuestos y cronogramas siempre restringidos, la conducción verde representa una de las más atractivas opciones disponibles para lograr resultados concretos y significativos en la lucha en la reducción gases contaminantes del medio ambiente. Hoy sabemos cómo hacerlo y cuál sería su beneficio. Y otro mensaje para el conductor bogotano: manejar de forma apropiada y respetuosa no solo es muestra de civismo y un promotor de seguridad vial sino también una manera de ahorrar dinero mientras se contribuye al mejoramiento ambiental de la ciudad.

Publicado en El Tiempo.com

Eduardo Behrentz